Práctico 14. Cambio social y reformas legislativas
A.-
INTERÉS DEL DOCUMENTO
El
documento es un texto jurídico de carácter
normativo, concretamente un fragmento de la Ley Orgánica 3/2007, para la Igualdad Efectiva de Mujeres y
Hombres. Su interés radica en que refleja el compromiso del Estado
democrático con la igualdad real y efectiva,
mostrando cómo las conquistas sociales y los derechos fundamentales se traducen
en medidas legislativas concretas
dentro del marco del Estado del bienestar.
B.-
IDEAS PRINCIPAL Y SECUNDARIAS
La idea principal de texto
defiende la necesidad de una acción normativa para combatir la discriminación
de las mujeres y promover la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres
en la sociedad española.
Entre las ideas secundarias
destacan:
- La persistencia de
desigualdades como la violencia de género, la discriminación salarial y la
desigualdad en pensiones.
- La escasa presencia de mujeres
en puestos de responsabilidad política, social, cultural y económica.
- Las dificultades de
conciliación entre la vida personal, laboral y familiar.
- La igualdad plena entre mujeres
y hombres sigue siendo una tarea pendiente.
- La necesidad de eliminar
obstáculos y estereotipos sociales que impiden alcanzar la igualdad.
- La igualdad se presenta como un
derecho de las mujeres y como un beneficio para el conjunto de la
sociedad.
- La ley apuesta por la
prevención de conductas discriminatorias y por políticas activas para
hacer efectivo el principio de igualdad.
C.-
CONTEXTO HISTÓRICO
El texto se sitúa
en el proceso de construcción del Estado del bienestar en la España
democrática, iniciado tras la aprobación de la Constitución de 1978,
que definió a España como un Estado social y democrático de Derecho. La
Constitución reconoció un amplio catálogo de derechos y libertades
fundamentales (igualdad ante la ley, libertad ideológica, de expresión,
reunión y asociación) y estableció que los poderes públicos debían promover las
condiciones para que la igualdad fuese real y efectiva, sentando así la
base jurídica del posterior desarrollo de las políticas sociales. La
consolidación del sufragio universal, la pluralidad política y la
alternancia en el poder reforzaron el marco democrático desde el que se
abordaron los principales problemas sociales heredados del franquismo.
Durante los
primeros años de la democracia, con los gobiernos de la UCD (1977-1982),
se inició la normalización institucional, la legalización sindical y la
extensión de derechos laborales básicos. Sin embargo, fue a partir de 1982,
con la llegada al poder del PSOE de Felipe González, cuando se
consolidaron los pilares del Estado del bienestar. En el ámbito educativo, la LODE
(1985) reguló el derecho a la educación y la red de centros públicos y
concertados, mientras que la LOGSE (1990) amplió la escolarización
obligatoria y gratuita hasta los 16 años, reforzando la igualdad de
oportunidades mediante becas y ayudas al estudio. Posteriormente, nuevas
reformas educativas (LOE en 2006, LOMCE en 2013 y LOMLOE en 2020) reflejaron el
debate permanente entre calidad, equidad y cohesión social.
Otro avance
fundamental fue la creación de una sanidad pública universal, culminada
con la Ley General de Sanidad de 1986, que garantizó el acceso a la
atención médica con independencia de la renta. Paralelamente, se reforzó el
sistema de Seguridad Social, ampliando las pensiones de jubilación,
viudedad e incapacidad, así como las prestaciones por enfermedad y
accidente. La protección por desempleo, tanto contributiva como
asistencial, se convirtió en una herramienta clave para hacer frente al paro
estructural y a las crisis económicas posteriores.
Las políticas
sociales se ampliaron también a los servicios sociales, con atención a
personas mayores, dependientes o en riesgo de exclusión. Un hito relevante fue
la Ley de Dependencia (2006), que reconoció derechos de atención a
personas dependientes y sus familias, en respuesta al envejecimiento de la
población y a las desigualdades en los cuidados. En el ámbito de la vivienda,
se desarrollaron programas de vivienda protegida y ayudas públicas,
aunque con resultados desiguales.
La democracia
trajo consigo una profunda ampliación de derechos civiles y sociales. El
divorcio, legalizado en 1981 durante el gobierno de Calvo
Sotelo, supuso un avance en libertades personales. Ya en el siglo XXI, los
gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero impulsaron reformas clave como
la Ley Integral contra la Violencia de Género (2004), la Ley de
Igualdad (2007) y la legalización del matrimonio entre personas del
mismo sexo (2005), además de la regulación del aborto, ampliando los
derechos reproductivos de las mujeres. Estas leyes respondieron a problemas
sociales persistentes como la discriminación, la desigualdad de género y la
violencia machista, reforzando el papel del Estado como garante de derechos.
En el ámbito
laboral, se consolidaron el derecho a la negociación colectiva y a la huelga,
junto con mejoras en jornada, vacaciones y prevención de riesgos laborales. La integración
de España en la Comunidad Económica Europea en 1986 contribuyó a modernizar
el marco social y laboral, aunque también implicó ajustes económicos y
tensiones sociales. Desde finales del siglo XX, la llegada de población
inmigrante planteó nuevos retos, a los que se respondió mediante políticas de
integración y acceso a servicios básicos.
En conjunto, desde
1978 la democracia española ha construido progresivamente un modelo de
bienestar, basado en derechos, políticas sociales y libertades civiles, que
ha permitido mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía y avanzar hacia
una sociedad más igualitaria, plural y cohesionada, pese a las crisis
económicas y a los debates políticos sobre su alcance y sostenibilidad.
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