Práctico 12. Constitución de 1978
A.-
INTERÉS DEL DOCUMENTO
El texto es un fragmento de la Constitución
española de 1978 aprobada en referéndum el 6 de diciembre del mismo año por
las Cortes españolas. Es una fuente histórica de carácter jurídico
importante para comprender la vuelta a la democracia tras la dictadura
franquista, en continuidad histórica con los principios democráticos de la
Segunda República.
B.-
IDEAS PRINCIPAL Y SECUNDARIAS
MODELO
A (AGRUPACIÓN DE ARTÍCULOS POR TEMAS)
La idea principal del texto
es la definición de España como un Estado social y democrático de Derecho (art.
1), así como la forma del Estado como una monarquía parlamentaria (art.
3).
Entre las ideas secundarias destacan,
por un lado, aquellas cuestiones relativas a la soberanía nacional (art.
2), así como a la participación política de los españoles mediante el sufragio
universal (art. 23.1), pudiendo elegir a sus representantes
políticos de manera libre y plural (art. 6) que les representaran
en las Cortes Bicamerales representadas en el Congreso y el Senado (art.
66.1)
En segundo lugar, destacan aquellos
artículos que ponen de manifiesto la sed de derechos y libertades
expresada en el texto constitucional, así se reconoce la libertad ideológica
y religiosa (art. 16.1), de expresión y opinión, así como de cátedra
entre otros (art. 20.1), aunque quizás el artículo más reconocido
sea el 14, donde señala la igualdad jurídica y legal de
todos los españoles.
Por último, cabe hablar de la organización
territorial, dado que señala la integridad y unidad territorial de
la Nación, donde tendrán cabida y reconocimiento las nacionalidades y regiones
(art. 2), que pondrán constituirse en Comunidades Autónomas (art.
137) que se guiarán a nivel normativo por sus Estatutos de Autonomía
(art. 147.1). Llama la atención sobre el principio de cumplimiento
de las Comunidades Autónomas respecto al marco jurídico constitucional y la
posibilidad de adoptar medidas por parte del Gobierno en aquellas comunidades
que atenten contra el interés general de España, así como contra la
Constitución (art. 155).
MODELO
B (DESGLOSE DE ARTÍCULOS)
La idea principal del texto aparece
en el artículo
1,
donde se define el modelo político surgido tras la Transición: un Estado
social y democrático de Derecho, basado en la soberanía del pueblo y en
valores como la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político,
con una monarquía parlamentaria como forma de gobierno.
Entre las ideas secundarias,
podemos destacar en cada uno de los artículos expuestos lo siguiente:
· En el artículo 2, se afirma la unidad de España
como principio esencial del nuevo sistema, pero al mismo tiempo se reconoce el
derecho de las nacionalidades y regiones a constituirse en Comunidades
Autónomas, dentro del marco de solidaridad territorial.
· En el artículo 6, los partidos políticos son
considerados elementos clave del sistema democrático, ya que canalizan la
participación ciudadana y deben organizarse de forma interna respetando los
principios democráticos.
· En el artículo 14, la igualdad ante la ley queda
consagrada como derecho fundamental, sin que puedan admitirse discriminaciones
por motivos personales, sociales o ideológicos.
· En el artículo 16, el Estado garantiza la libertad
de pensamiento, religión y creencias, y se establece como no confesional,
es decir, sin religión oficial.
· En el artículo 20 se protege la libertad de
expresión en todas sus formas: opinión, creación artística, investigación y
comunicación, dentro del respeto a los límites legales.
· En el artículo 23 se reconoce el derecho de todos los
ciudadanos a participar en la vida política mediante elecciones libres,
periódicas y por sufragio universal.
· En el artículo 41, se establece el compromiso del
Estado con la protección social, especialmente en situaciones de
necesidad como el desempleo, mediante un sistema público de Seguridad Social.
· En el artículo 66, se define el papel de las
Cortes Generales como representantes de la soberanía nacional, encargadas
de elaborar y aprobar las leyes del Estado.
· En el artículo 77, se admite que los ciudadanos
puedan dirigirse al Parlamento por escrito para expresar peticiones, aunque
no mediante concentraciones o manifestaciones dentro de las Cámaras.
· En el artículo 137, el modelo territorial se basa en
la descentralización: municipios, provincias y Comunidades Autónomas gestionan
sus asuntos con autonomía.
· En el artículo 147, cada Comunidad Autónoma debe
tener un Estatuto propio, que será reconocido como parte del sistema
legal general del Estado.
· En el artículo 155, si una Comunidad Autónoma
incumple sus obligaciones o pone en riesgo el interés general, el Gobierno
central puede intervenir para restaurar la legalidad.
C.-
CONTEXTO HISTÓRICO
La Transición española fue el
proceso político mediante el cual España pasó de la dictadura franquista a un
sistema democrático entre 1975 y 1982, aunque su núcleo fundamental se
sitúa entre la muerte de Franco y la aprobación de la Constitución de 1978.
Se trató de una transformación compleja, condicionada por la herencia
autoritaria del régimen anterior, la presión social a favor de las libertades,
el temor a una involución violenta y la necesidad de alcanzar amplios consensos
políticos.
Tras la muerte de Francisco
Franco el 20 de noviembre de 1975, fue proclamado rey Juan Carlos I
el 22 de noviembre, conforme a la Ley de Sucesión del franquismo. En un primer
momento, el monarca mantuvo como presidente del Gobierno a Carlos Arias
Navarro, quien incorporó a algunos ministros reformistas, como Manuel
Fraga Iribarne o José María de Areilza, pero mantuvo una línea
básicamente continuista, reflejada en leyes restrictivas sobre reunión y
asociación. Esta falta de apertura provocó una creciente contestación social y
política.
En este contexto, la oposición
antifranquista, integrada por socialistas, comunistas, democristianos y
nacionalistas, se coordinó en la llamada Coordinación Democrática, que
reclamaba un proceso constituyente, libertades democráticas, amnistía política
y elecciones libres. Paralelamente, se intensificaron las movilizaciones
sociales y laborales, especialmente en Cataluña, Madrid y el País Vasco, donde
destacó la huelga general de Vitoria en 1976, reprimida con dureza.
Ante el bloqueo político, el rey,
apoyado por figuras clave como Torcuato Fernández Miranda, forzó la
dimisión de Arias Navarro en junio de 1976 y nombró presidente del
Gobierno a Adolfo Suárez, hasta entonces ministro secretario general del
Movimiento. Suárez asumió la tarea de pilotar una reforma política desde las
propias instituciones del régimen, con el objetivo de neutralizar a los
sectores inmovilistas y atraer a la oposición democrática.
El instrumento decisivo fue la Ley
de Reforma Política, que reconocía los derechos fundamentales, establecía
la soberanía popular y preveía un sistema parlamentario bicameral elegido por
sufragio universal. Pese a suponer la desaparición de las Cortes franquistas,
la ley fue aprobada por estas y ratificada en referéndum el 15 de diciembre
de 1976, con un respaldo del 94 % de los votos, lo que otorgó una
fuerte legitimidad popular al proceso.
A lo largo de 1976 y 1977 se
aprobaron medidas fundamentales para la democratización: amnistía política,
libertad sindical, derecho de huelga y legalización progresiva de los partidos
políticos. La legalización del Partido Comunista de España en abril de 1977,
tras los asesinatos de los abogados laboralistas de Atocha, fue uno de los
momentos más delicados del proceso, al provocar una fuerte oposición de
sectores del ejército, pero consolidó la credibilidad democrática del gobierno.
Las elecciones generales del 15
de junio de 1977, las primeras libres desde 1936, dieron la victoria a la UCD,
seguida del PSOE y del PCE, y permitieron la formación del primer
gobierno democrático de la posguerra, presidido por Adolfo Suárez. Las nuevas
Cortes asumieron como tarea prioritaria la elaboración de una Constitución
democrática.
El proceso constituyente se
desarrolló bajo la llamada política de consenso, que buscaba integrar a
todas las fuerzas políticas relevantes para evitar fracturas irreversibles.
Para ello se creó una Ponencia constitucional representativa, formada
por diputados de UCD, PSOE, PCE, Alianza Popular y las minorías nacionalistas
catalana y vasca. El resultado fue un texto de carácter progresista y
deliberadamente flexible, fruto del compromiso entre posiciones ideológicas muy
diversas.
La Constitución de 1978,
aprobada por las Cortes y ratificada en referéndum el 6 de diciembre,
estableció los pilares del nuevo sistema político: la soberanía nacional,
una monarquía parlamentaria, la separación de poderes, el sufragio
universal, un amplio catálogo de derechos y libertades y la
definición de España como un Estado social y democrático de Derecho. Uno
de sus aspectos más relevantes fue el reconocimiento del derecho a la
autonomía de las nacionalidades y regiones, que dio lugar al Estado de
las Autonomías, permitiendo la creación de Comunidades Autónomas con
competencias propias.
Todo este proceso político se
desarrolló en un contexto de grave crisis económica, derivada de la
crisis del petróleo de 1973, que provocó inflación, aumento del paro y
desequilibrios exteriores. Para garantizar la estabilidad social y evitar que
la crisis pusiera en peligro la transición, el gobierno y la oposición firmaron
los Pactos de la Moncloa en octubre de 1977, que combinaron medidas de
ajuste económico con reformas fiscales y sociales, contribuyendo a reforzar el
clima de consenso.
Tras la aprobación de la
Constitución, la democracia se fue consolidando, aunque no sin dificultades.
Las elecciones de 1979 volvieron a dar la victoria a la UCD, pero el
gobierno de Suárez se mostró cada vez más debilitado por las divisiones
internas, la presión del terrorismo y el desgaste político. En este contexto,
Suárez presentó su dimisión en enero de 1981.
La fragilidad del sistema quedó de
manifiesto con el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981,
encabezado por el teniente coronel Antonio Tejero y apoyado por sectores
militares, que fue abortado gracias a la intervención del rey en defensa del
orden constitucional. Dos días después, Leopoldo Calvo Sotelo fue
investido presidente del Gobierno y continuó el proceso democrático con medidas
como la Ley de Divorcio, la entrada de España en la OTAN y la
regulación del proceso autonómico.
Finalmente, las elecciones generales de octubre de 1982, con la victoria del PSOE, marcaron la plena consolidación del sistema democrático y el cierre definitivo de la Transición iniciada tras la muerte de Franco.
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