Práctico 6. Las ligas de mi morena
A.- INTERÉS DEL DOCUMENTO
Se trata de una viñeta de naturaleza histórica primaria. Obra de Tomás Padró y aparecida en la revista La Flaca el 16 enero de 1873, titulada "Las ligas de mi morena" en alusión a una popular canción andaluza. La viñeta tiene un contenido social y político, dado que es una fuente que nos ayuda a comprender las diferentes posturas frente a la esclavitud y al colonialismo español en el siglo XIX, especialmente en Cuba.
B.- IDEAS PRINCIPAL Y
SECUNDARIAS
La viñeta hace referencia a la abolición
de la esclavitud en Cuba en el transcurso de la Guerra Larga de Cuba o
Guerra de los diez años (1868-1878), y que formó parte de los movimientos
anticoloniales del siglo XIX en el marco de la crisis del Imperio
español, lo cual se identifica con la idea principal expresada por el autor de la
caricatura. Cabe mencionar a aquellos que estuvieron a favor de la
eliminación de la esclavitud; en este sentido podemos señalar la "ley
de vientres" de Segismundo Moret, que pretendía declarar libres
a los nacidos de madres esclavas, así como al proyecto de ley para la abolición
de la esclavitud de Ruiz Zorrilla.
En evidente la finalidad satírica y
propagandística del documento, a favor de la abolición de la esclavitud,
algo que refleja la creciente sensibilidad de ciertos sectores sociales
progresistas.
En la imagen podemos apreciar en el centro la
alegoría de Cuba como una mujer mulata con el torso desnudo, llevando la
bandera española, a sus pies aparece la bandera independentista cubana,
reivindicando así que la libertad política y social para las provincias de
Ultramar es posible dentro de España. La imagen es auxiliada por Segismundo
Moret, quien con un gorro frigio (símbolo republicano), intenta quitar las
cadenas a Cuba, además de otros personajes como Cristino Martos, cimbrio y
principal apoyo de Amadeo I. Al otro lado, con la bandera de la esclavitud, se
representan militares y monárquicos alfonsinos y carlistas, además de un señor
en armadura, símbolo de tiempos pasados, que favorecerían la esclavitud
sujetando las cadenas de Cuba.
C.- CONTEXTO HISTÓRICO
La obra
se contextualiza durante el Sexenio Democrático, concretamente en enero
de 1873, coincidiendo con el final de la monarquía de Amadeo I y el
advenimiento de la I República en febrero del mismo
año.
Durante el Sexenio
Democrático, la guerra de Cuba (1868-1878) se convirtió en el principal
conflicto colonial de España. La isla era su posesión más rica en el Caribe y
había experimentado un gran crecimiento demográfico y económico sustentado en
los cultivos de tabaco y caña de azúcar. Además, España veía en la
isla un mercado para las manufacturas peninsulares, especialmente
las catalanas, por lo que adoptó una posición proteccionista que dificultó la
apertura de la isla hacia el Caribe y Estados Unidos, generando un creciente
malestar entre los criollos. Su prosperidad, sin embargo, se apoyaba en una
estructura social profundamente desigual, donde pervivía la esclavitud.
En este contexto de tensiones sociales y políticas, el 10 de octubre de
1868 estalló la insurrección conocida como el Grito de Yara,
encabezada por Carlos Manuel de Céspedes. En las regiones orientales, los
líderes Máximo Gómez y Antonio Maceo organizaron
guerrillas que libraron una larga guerra de desgaste contra las fuerzas
españolas. Frente a ellos, los hacendados y propietarios
leales a España crearon cuerpos de voluntarios armados que, junto al ejército,
combatieron la insurrección, dando al conflicto un marcado carácter de guerra
civil en el interior de la isla.
Durante la guerra,
la abolición de la esclavitud para las Antillas se
había convertido en una prioridad para los partidos demócrata y
republicano. Respecto a la esclavitud había dos posturas en
España:
a) La
postura antiesclavista.
En 1865 se creó la Sociedad Abolicionista Española, que contó
el apoyo de algunos políticos de “La Gloriosa”. Fruto de esta cooperación en
1870, aún con el Gobierno Provisional, el ministro de ultramar, Segismundo
Moret, promulgó una ley llamada de “libertad de vientres” que
concedía la libertad a los futuros hijos de las esclavas, y en 1872 el gobierno
de Ruiz Zorrilla elaboró un proyecto de ley de abolición de la esclavitud en
Puerto Rico.
b) La
postura esclavista
contó con el apoyo de la élite de la isla y empresarios españoles enriquecidos
con el comercio colonial, los llamados “indianos”. También cuentaron con
políticos afines, muchos de ellos también con negocios de esclavos como lo
había sido O´Donnell, o la lucha contra la abolición del propio Cánovas del
Castillo. Estos grupos crearon la “Liga Nacional”.
La guerra sirvió de
excusa para frenar las reformas en Cuba, como la propia Ley Moret de
1870, y retrasar la abolición de la esclavitud. En cambio, el gobierno se
centró en aplicar esa medida únicamente a Puerto Rico, una isla más
pacífica y con menos población esclava (unos 30.000 esclavos, frente a los
370.000 de Cuba). Aun así, ese proyecto de ley sufrió la obstrucción
del Círculo Hispano-ultramarino de Madrid y la Liga Nacional y
tardó en llegar a las Cortes. Terminó siendo presentado por el gobierno
progresista de Ruiz Zorrilla el 24 de diciembre de 1872, pero dio
lugar a una verdadera crispación política puesto que se leyó en los sectores
conservadores y esclavistas como antecámara a la abolición definitiva en
el conjunto de las provincias ultramarinas.
En este punto es
donde se sitúa la imagen histórica que nos ocupa, siendo la respuesta gráfica al “Manifiesto
de la Liga Ultramarina a la Nación”, un texto que rechazaba el
abolicionismo inmediato y planteaba dilatar lo más posible cualquier proceso
reformista. Entre las reacciones de los sectores abolicionistas,
cabe destacar la multitudinaria manifestación del 12 de enero
en Madrid, liderada por la Sociedad Abolicionista Española. La
prensa nacional y regional dio cuenta de cómo las manifestaciones
abolicionistas a favor de esta ley desbordaron el marco de la capital, dando
lugar a movilizaciones en localidades como Zamora, Valencia o Lérida.
Finalmente, en marzo
de 1873 fue abolida la esclavitud en Puerto Rico, ya con la I
República. Sin embargo, la esclavitud en Cuba no fue abolida hasta febrero de
1880 (Reinado de Alfonso XII y por el propio Cánovas, presionado por la
situación en la isla).
Otra
de las peticiones de los criollos cubanos era mayor libertad de
comercio ya que la metrópoli les imponía severas leyes arancelarias y
no podían comerciar libremente con Estados Unidos o el Reino Unido, debían
realizar todas sus compras en España y sólo podían vender el azúcar a los
comerciantes españoles. Además, se veían gravemente perjudicados, ya que no
tenían acceso a los cargos públicos por lo que se pedía mayor autogobierno.
La
cruenta Guerra de Cuba (1868-1878) de marcado carácter
antiesclavista y anticolonialista puso sobre aviso a la aristocracia
financiera de la isla y sus potentados políticos y económicos en la península
sobre la necesidad de realizar cambios sociales profundos en las colonias. Así
que tras la firma de la paz de Zanjón (1878) alcanzada
por Martínez Campos, España se comprometía a dar autogobierno a la isla,
que se convertiría en una provincia más de España, así como una limitada
abolición de la esclavitud. Pero las promesas incumplidas por el gobierno,
unido a la penetración económica estadounidense y sus intereses geoestratégicos
sobre la isla, harán que se llegue a la Guerra de Independencia de Cuba
(1895-98), con la intervención directa de Estados Unidos, y que supuso la
pérdida de las colonias de ultramar para España tras el Tratado de París el 10
de diciembre de 1898 por el que Cuba pasó a ser protectorado
estadounidense, cediendo también Puerto Rico, Filipinas y Guam.
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